HEREFORD vs NEWCASTLE: CUANDO DAVID VENCIÓ A GOLIAT

En los albores de la década del 70, los aficionados del modesto Hereford United Football Club vivirían uno de sus días más especiales como fanáticos de la institución. Esta historia tiene tanto de épica como de pasión y amor por un club, el cual vivió sus mejores tiempos en el pasado, tanto así que ha desaparecido. Lo que siempre quedará en el recuerdo es la tarde del 5 de febrero de 1972, en donde el equipo de la ciudad enfrentaba por el torneo más antiguo del mundo, la FA Cup, al poderoso Newcastle.

Los jugadores del Hereford, cuasi aficionados (pues su equipo era de aquellos llamados “Non League”, es decir, desafiliados de las cuatro categorías principales de Inglaterra), ya habían realizado una proeza al empatar en dos tantos ante 45.000 personas en St. James Park, estadio del Newcastle. Ahora tocaba el replay, como es conocido el desempate en tierras inglesas.

Malcom MacDonald, jugador internacional por Inglaterra y uno de los mejores delanteros de la historia de la Premier League, se encontraba entre las filas del Newcastle. Hasta seis goles de diferencia vaticinaban todos, ni los jugadores de Hereford pensaban que podían salir victoriosos aquella tarde.

Como suele suceder ante tamaña diferencia, todo el país alentaba por el humilde local. En las gradas no cabía nadie más: estaban repletas como nunca antes. Fanáticos trepados a los árboles y las torretas de iluminación. Todos desbordaban pasión, aliento y esperanza.
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Para sorpresa de todos, el primer tiempo acabó sin tantos en el marcador, y con opciones de gol para ambos equipos.

Los minutos corrían y el encuentro seguía en tablas. Lejos estaban de acertar quienes auguraban seis goles de diferencia, pues el encuentro fue disputado de forma muy pareja. Cuando todos los caminos conducían a que ninguna garganta se calentaría gracias a un grito desaforado de gol, apareció el mejor: MacDonald. Un centro por la banda derecha, para que “Supermac” conecte con su testa y, a los ochenta y dos minutos, ponga al gran Newcastle por delante en el marcador y en la serie. En ese momento, el mismísimo director técnico del local sintió por terminado el encuentro: “Ahí está, se acabó”, fueron sus contundentes palabras finales.

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El único que creyó en la remontada fue Ricky George, jugador del Herefod. Este salió arengando a sus compañeros al grito de  “somos capaces, podemos hacerlo”.

“…yo tenía diez minutos para hacer algo especial. Si alguna vez tenia que hacer algo, lo tendría que hacer en ese momento.”, estas fueron las palabras de Ricky al recordar aquel momento.

Esa tarde estaba destinada a quedar en los libros de historia del fútbol inglés. Por el momento, Ronnie Radford era el nombre y el hombre. Tan solo tres minutos después del gol anotado por el nueve rival, el estadio explotó en un grito al unisono que jamás olvidaran: golazo del Hereford. Cuando este humilde servidor escribe golazo, no está exagerando, tampoco se está dejando llevar por la historia. El tanto marcado por Radford fue elegido como el mejor gol del torneo, luego del mes, y más tarde del año.

Los 90´ terminaron en empate a uno, por lo tanto se jugaría una prórroga: treinta minutos más para ver quien pasaba de fase.

Todavía quedaba tiempo para convertir a otro jugador en héroe: el ya nombrado Ricky George. “Recuerdo que el balón le llegó a Dudley Tyler. Estaba cerca del área, a espalda de la porteria, mirando a Dudley para que me la pasara. No estoy seguro de que quisiera dármela, tal vez quiso disparar…pero el balón llegó a mis pies. Sorprendentemente tuve tiempo y espacio suficiente para disparar. Miré, y ahí estaba el balón, en la esquina inferior…”. Este prosiguió con una confesión emocionante, “Mi carrera ha sido bastante decepcionante, pero sé que ese gol ha sido el más famoso que he marcado. Y, probablemente, sea el único que se vea en televisión”.

El encuentro finalizó luego de algunos interminables minutos de envistes del Newcastle. Los fervientes aficionados salieron corriendo al campo de juego, tal vez para afirmar que no estaban soñando: era real. Su desconocido equipo se encontraría en las tapas de todos los diarios en la mañana, también saldría en la radio y televisión.

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En la siguiente fase, el Hereford fue derrotado por West Ham. Poco importó luego de este día.

A Colin Adisson, jugador y entrenador de aquel equipo, le preguntaron en una nota actual qué sintió cuando el arbitró pitó. Luego de meditar unos segundos, sus ojos se empañaron de lágrimas, un nudo en su garganta no lo dejaba hablar, pero se las arregló para resumirlo todo en pocas palabras: “Esto, (sus lágrimas), lo dice todo. Lo habíamos conseguido…Lo habíamos conseguido”.

En este enlace podrán ver los goles y mejores jugadas de aquel día de 1972.

Esa tarde, ambos goles se escucharon en toda la ciudad.

Hereford, una hazaña digna de contar.


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