LA CULPA ES NUESTRA

LUCIO STORTONI RUIZ

“Codesal estaba comprado”, “con el doping de Maradona nos cortaron las piernas”, “Passarella y los cortes de pelo”, “el cabezazo de Ortega”, “Bielsa no tiene plan B”, “Crespo y Batistuta no hacen goles”, “Verón jugó para atrás”, “Pekerman no puso a Messi”, “¿Cómo puede ser que no hayamos entrenado los penales?”, “Ayala siempre sale en la foto de la derrota”, “Maradona no estaba capacitado”, “Messi nunca va a ser como ´El Diego´”, “¿Hasta cuándo con la mentira de Zanetti?”, “Batista es un desastre”, “Messi no se merece llevar la 10 de las Selección”, “era por abajo Palacio”, “Higuain es un muerto”, “Messi es un pecho frío”, “Sabella no ayudó a Messi”, “Martino arrugó en la final”, “la patada de Medel era expulsión”, “Messi no tocó la pelota”, “Higuain no puede ser el nueve de Argentina”, “Mascherano es el capitán sin cinta de la derrota”, “Martino se asustó otra vez”, “ni Higuain ni Agüero se merecen vestir la camiseta de la Selección”. Y así podría seguir todo el día.

Las frases precedentes han sido transmitidas desde el clamor popular y aprovechada por los medios de comunicación, con un objetivo en común: Desviar el foco de atención.

Hasta que un día llegó un penal, un hecho puntual que desencadenó una serie de consecuencias que hoy parecen incontrolables. Fue ese disparo fatídico ejecutado por un hombre rosarino con barba prominente el baldazo de agua fría que todos necesitábamos. Ese hecho fue, para Argentina, como las 00:00 para Cenicienta, pues rompió el hechizo de la mentira.

Aceptamos la farsa durante más de veinte años porque no queríamos ver la realidad. Elegíamos pensar que el problema era eventual, que la culpa era de los jugadores y técnico de turno. Siempre evadimos la verdad que hoy nos condena y escandaliza, pero que mañana será nuevamente ignorada. La culpa la tenemos nosotros.

A veces me sorprende el poder de las palabras, unas tan simples como “Ya está, se terminó para mí la Selección” consiguieron destapar décadas de mentiras y silencios.

Cuánta razón tenía Messi cuando dijo “Es lo mejor para todos”. Es tan doloroso como verídico que, como país, necesitábamos esta implosión. Nos urgía que la persona que tanto maltratábamos y considerábamos incondicional, nos dijera “Basta”. Porque todos sabemos que si Messi no dimitía a la Selección, todo este problema seguiría camuflado, y los nuevos (viejos) condenados a la parrilla mediática serían el propio 10, Agüero, Higuain, Mascherano o Martino.

Dante Panzeri, un reconocido periodista, decía que al fútbol argentino le faltaban “Dirigentes, decencia y wines”. Hoy, a más de 38 años de su muerte, nada cambió.

Desde Grondona hacia el presente, los hinchas nos hemos sometido a constantes humillaciones: colas interminables para adquirir entradas, que los barras se nos colen sin disimulo, aceptar baños inhumanos, ir con temor a los estadios, la ausencia de público visitante, que hinchas agredan a simpatizantes de otro club por el mero hecho de serlo, que no tomen en cuenta nuestra opinión en ninguna decisión, pagar precios irrisorios en entradas, etcétera. Pero ¿saben qué? La culpa de que esto suceda, es nuestra.

Quizás duela aceptarlo, porque siempre es difícil verse al espejo cuando la imagen que éste refleja no es la que quisiéramos, pero es la cruda verdad: Los hinchas hemos perdido la dignidad.

El fútbol es parte del entramado de una sociedad, no se puede pensar el primero sin la segunda. La gente del fútbol no viene de otro planeta, sino del país donde vivimos. Diego Latorre dijo que “todos somos cómplices y víctimas del sistema que hemos creado”. Suscribo y agrego que lo más triste es que nadie hace nada para cambiarlo.

Nos hemos dejado manipular por los medios de comunicación. Nunca reflexionamos por qué tanto los emisores como el mensaje en sí, eran los mismos, si los actores a los cuales éstos se referían, eran siempre distintos. Nunca nos cuestionamos qué tapaban detrás de echarle la culpa de todo a Ayala, Zanetti, Bielsa, Pekerman, Maradona, Messi. Nunca nos preocupamos por saber la verdad.

Es muy triste pensar que tocamos fondo, sobretodo porque no es la primera vez que sucede. En poco tiempo se dará vuelta la página, Messi volverá a vestir la camiseta de la Selección; Sampaoli, Simeone, Bauza, Gallardo o quién sea, se pondrá buzo de entrenador, y el mundo seguirá igual, y en ese momento es nuestro deber como hinchas, intentar que las cosas mantengan su rumbo. Pero lamentablemente, hoy no estamos capacitados. Nosotros somos los clientes y los empleados de este sistema perverso. Porque en este sistema, somos eso, clientes y empleados, a la vez. Pero nunca conocí a clientes y empleados tan dóciles. Nos dejamos maltratar y pisar, y ni siquiera parece que tengamos en mente una posible rebelión. ¿Y saben por qué? Porque perdimos la decencia. No valoramos el orgullo y la decencia como un don, más bien lo vemos como un atributo digno de los idiotas. Y si esa es nuestra definición de idiota, quizás, nos merecemos todo esto, o quizás nos merecemos que nos vaya mucho peor.

Por eso me alegra que, tanto Martino como Messi, hayan tomado la decisión de renunciar. Porque, ante todas las cosas, está la dignidad. Y quizás sea momento de seguir su ejemplo. Quizás nosotros también debemos renunciar a muchos aspectos del fútbol.

La culpa a partir de ahora –sólo por un rato– será de los dirigentes. Cargarán con las críticas, se dirá que son desastrosos, que AFA no puede seguir así, que es un antro de corrupción, y demás frases hechas. Se ignorará que no vienen de Marte, sino que son parte de esta sociedad. Antes de gobernar, fueron hinchas. Por eso, son un reflejo nuestro: porque los dirigentes, somos nosotros.

Al igual que cuando queremos sacar ventaja en cada momento de la vida, y contamos con orgullo que la cajera del supermercado nos devuelve cinco pesos de más, o exhibimos con ínfulas de grandeza cómo el profesor corrigió mal nuestro parcial y nos subió un punto sin merecerlo, los dirigentes también lo hacen. Sólo que en su propio ámbito, y allí, todo resuena más.

Hoy todos consideran a Alemania el ejemplo perfecto de un proyecto futbolístico idóneo. Pero ellos, para serlo, se vieron al espejo aunque la imagen que éste reflejaba no era la deseada. Aceptaron que las cosas no venían bien, aunque estén obteniendo resultados, y decidieron cambiar. Sabían que no tenían el material para ser tan buenos como otros, no tenían el gen. Entonces, trataron de imitar, y hablaron con Menotti para ver qué podían mejorar. Nosotros no tenemos que ir a ningún lado, Menotti, Bielsa o Valdano, son nuestros. Sólo los tenemos que escuchar. Pero acá –como éstos personajes son considerados idiotas o fracasados-, se eligió escuchar el mensaje de Bilardo. Eso explica un poco la actualidad de cada uno. No vendrá una persona de otro planeta y solucionará todo esto, porque tampoco lo necesitamos, porque están aquí, en nuestro propio país. Por eso el cambio tiene que ser de todos nosotros.

Pero a partir de mañana se volverá a lo de siempre. Veremos a dirigentes decir que buscarán un proyecto serio, y me pregunto, ¿No nos damos cuenta que nos vienen diciendo eso de “proyecto serio” hace más de treinta años? Porque si esto es un proyecto serio, quizás la solución sea uno insensato. Quizás el problema sea que tenemos los valores invertidos. Lamentablemente no nos damos cuenta que, en los últimos años, lo que hemos denominado como “serio” significó corrupto, y lo que llamamos “idiota”, resultó ser honrado. Quizás sea hora de volver a observarnos al espejo, aunque duela, y comencemos a cambiar. Quizás es momento de que hagamos autocrítica, y nos demos cuenta de que la culpa del próximo fracaso no será ni de Sampaoli, Simeone, Gallardo, o cualquier otro designado, ni tampoco será de Messi, o Dybala, sino que la culpa será nuestra. Y quizás, sea hora de rebelarnos ante este sistema que hemos creado. Quizás sea hora de que nos rebelemos ante nosotros mismos. Quizás sea hora de volver a ser decentes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s