EL CIRCULO VICIOSO

La llegada de Edgardo Bauza al banquillo argentino no hace más que disparar la polémica: ¿Otra vez cambio de rumbo? ¿Atacamos? ¿Defendemos? ¿Somos como el Barcelona? ¿3-3-1-3? ¿5-3-2-1? Los últimos cambios de técnicos afectaron directamente al estilo de juego… Y después nos preguntamos por qué no ganamos nada hace tanto tiempo.

Cuando el interventor de AFA inició la conferencia afirmando la llegada de Edgardo Bauza como entrenador de la Selección, fue como viajar en el tiempo y pensar: ¿Por qué cambiar otra vez el estilo de juego? La lista de entrenadores en la última década es demasiado larga: de Bielsa en adelante llegaron José Pekerman, Alfio Basile, Diego Maradona, Sergio Batista, Alejandro Sabella, Gerardo Martino y el recién asumido. Un popurrí de estilos.

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Desde Bielsa pasaron seis entrenadores, ninguno completó los cuatro años.

Empezamos la línea del tiempo con un loco de ideas muy claras; juego de ataque, vertical y ofensivo -con su 3-3-1-3-, al que la eliminación en primera fase de un mundial muchos no perdonan, aún habiéndole ganado a todos en las vísperas de Japón – Corea. Siguiendo con la asunción de José Pekerman, vemos que fue intentar una continuidad pero con algunas variantes: menor flujo ofensivo y más profesionales provenientes de las juveniles. En definitiva, el proceso siempre fue demasiado tibio. Alfio Basile llegó más que laureado, pues renunciaba a su Boca Juniors multicampeón -se encaminaba al tricampeonato local- pero en la Selección de Argentina no le fue igual. Demasiadas dudas, que sólo nos dejaron un gran equipo subcampeón de Copa América.

Diego Maradona fue una insólita apuesta que venía a “revolucionar el fútbol argentino”. Fue el primer entrenador de la “Generación del 86”, pero en su anecdotario quedarán los 108 convocados, la insólita goleada frente a Bolivia, y algunas frases célebres, entre las cuales está “no nos comamos el chamullo, la mentira de Alemania”, antes de caer apabullado frente a los teutones en el Mundial 2010. De táctica, nada. Continuando con la “Generación del 86”, asumió Sergio “Checho” Batista, que  empezó queriendo “ser como el Barcelona”, pero nunca lo puso en práctica. Es más, estuvo en las antípodas de eso. Nadie sabe cómo jugaban sus equipos, solamente se lo recuerda por su no convocatoria a Carlos Tévez, quien mágicamente fue a la Copa América de Argentina. Es más, el Apache fue quien erró el penal definitorio que eliminó a la celeste y blanca de la Copa.

Alejandro Sabella, fue una de las incursiones más serias -aunque también muy conservador. Llegó al Mundial de Brasil con un plantel relativamente ofensivo, y con el rodar de la Copa decidió defender cada vez más. Fue finalista, pero el último gol Argentina lo metió en cuartos de final.

El último de la lista, Gerardo Martino, tenía por idea un equipo más ofensivo: pelota al piso para salir jugando desde atrás. Con un equipo que intentaba ser más agresivo, se crearon varias dudas, pues la defensa daba algunas consesiones. No obstante, en la Copa América Centenario logró afianzar su idea y mejorar la defensa, pero la segunda final perdida lo dejó sin vida.

Y llegó Bauza, para cambiar una vez más los planes. Hace un año, en conferencia de prensa, Martino declaraba lo siguiente: “La verdad que lo ideal sería contar con un equipo que sea mitad Bauza y mitad Martino, así podría atacar un poco y defender otro tanto”. Parece una frase más, pero realmente hablamos de estilos diferentes. Los mayores afectados serán, como siempre, los jugadores.

Lo que intento explicar es el problema de cambiar demasiado, pues no se mantiene una línea de conducta para la Selección que, increíblemente, se encuentra en el primer puesto del ranking FIFA. Era evidente que el sucesor de Martino debía salir de  Jorge Sampaoli, Diego Simeone o Marcelo Bielsa. Pero los primeros dos son “muy caros” según Armando Pérez, y Bielsa…bueno, es imposible que tome las riendas de este circo: él es demasiado serio y honesto para eso. Entonces se bajaron las pretensiones y se buscaron planes B, C, e incluso, D. Aquí llegamos al núcleo del problema: ¿Cómo buscamos un entrenador de nivel si tenemos AFA intervenida por corruptos e incapaces? Allí es donde aparece Bauza, “el bombero”, para entrenar a las megas estrellas del equipo.

Hablando netamente de táctica, luego de tanta catarsis, es sabido que Bauza no suele tener esquemas definidos. Según sus dirigidos “no se casa con ningún planteo”, pero lo cierto es que, telefónicamente hablando, el 4-4-2 o el 4-4-1-1 le sientan más cómodo. “No se puede ganar nada si no sabes defender”, dijo en varias oportunidades: un claro cambio de estilo. Si no les quedo claro, volvemos a la carga con otra frase “Me chupa un huevo que me digan defensivo”, ¿Quedó claro?

¿Entonces? ¿Qué hacer con el fuego incontenible que Argentina tiene de mitad de campo hacia adelante? Sin dudas, con el correr del tiempo podremos esgrimir más y mejores opiniones.

Y de yapa, Lionel Messi sigue sin volver. Lo necesitamos como agua en el desierto porque es la mayor esperanza para acomodar este cambalache.


DOTTO

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