EL NUEVO ROL DEL ARQUERO

”El arquero es la columna vertebral del equipo.” Ubaldo Matildo Filliol

Aunque no lo crean, todo comienza en el Mundial de Italia 1990. El cenit del mal gusto futbolistico, en donde primó el abuso del pase deliberado al portero. Así, los encuentros se tornaban carentes de emoción y, sobre todo, fluidez. Dos años más tarde, y a causa de la última cita mundialista, se implementó la regla de cesión para los arqueros; desde allí el rol del primer jugador del equipo ha mutado. Dejó de utilizarse esa sucia estrategia de jugar con él para quemar el tiempo de juego, y se lo ha concebido como un jugador de campo más.

Un cuarto de siglo ha pasado desde la implementación de la regla, y mirando hacía el pasado podemos decir que la irrupción de Guardiola fue bisagra para cambiar el concepto del guardameta en el fútbol. Así como en 1974 fue Holanda quien revolucionó el fútbol con el rol de los centrales, ahora es el catalán quien con su filosofía de juego cambió el paradigma del fútbol. Desde su llegada al primer equipo de Barcelona, se ha mantenido con la idea de que el portero es el primer jugador del equipo, el pase que inicia el camino al gol, pero también el apoyo para los defensores. No es sólo su función atajar -aunque naturalmente es la primordial- también lo es ser parte del juego en equipo. Victor Valdés fue el protagonista de la revolución implementada en la primera década del nuevo siglo; más por idea del entrenador que por naturalidad del arquero, fue haciéndose cada vez más experto en la materia y con un andamiaje perfecto del Barcelona. Sabía que no debía dividir el balón pues eso no tenía sentido en la idea de juego culé, sino buscar a los centrales que siempre se mostraban como opción, o a los laterales que abiertos buscaban ser pase.

Los resultados del estilo de juego del Barcelona fueron excelentes y muy rápidos. Esto lo ha convertido en un espejo para muchas instituciones y se ha hecho un referente en el fútbol actual. Han intentado copiar su juego de nunca ceder la iniciativa, siempre queriendo el balón, necesitandolo. Tanto así que hoy es común encender la televisión y ver en un partido al azar cómo los defensores encuentran el apoyo en su arquero, cómo siempre intentan jugar por debajo.

Pero Guardiola fue el primero, y para hacer lo que él se requieren dos cosas: valentía y confianza. La valentía para aceptar que pueden haber errores en el manejo del balón pero que las ganancias siempre serán superiores a las pérdidas -o no, pero se intentará eso-, y la confianza dada al jugador para que éste pueda equivocarse y no irse al banquillo automáticamente. No todos lo hacen, muchos por temor a perder partidos y con ello su empleo. En simultáneo, los jugadores necesitan creer en el entrenador y su idea, de lo contrario tampoco dejarían su confort para ser puestos bajo la lupa: sólo lo harán si creen en la causa por la que luchan.

No debe ser casualidad que el mejor arquero de la actualidad, Manuel Neuer, haya sido entrenado durante los últimos tres años por Guardiola; no obstante, el talento del alemán con los pies es innato. Lo que hizo Josep fue crearle las condiciones para maximizar sus capacidades técnicas y hasta lo llevó a jugar, en vastas ocasiones, de libero -por ejemplo, el partido de vuelta ante Atlético de Madrid. Otro arquero que lo hace realmente bien con los pies fue adquirido hace unos años por Barcelona, y es Claudio Bravo. Además de ser un gran atajador, tiene por cualidad los pases largos de 40 o 50 metros, esto ha hecho que los rivales sean -aún más- temerosos a atacar, pues un buen balón largo hacia Lionel Messi o Neymar los deja desprovistos rápidamente.

Viajando al continente americano, varios arqueros se caracterizan por tener una técnica privilegiada. No obstante, hay conceptos que no se han explotado aún por diversos motivos. El más importante, y sobre todo pensando en el fútbol argentino, es el nivel de competitividad; los partidos suelen ser mucho más trabados debido a las presiones ejercidas. Es una idiosincrasia distinta a la europea en donde la gran mayoría de los equipos dan más concesiones defensivas. Otro motivo es el temor a la hostilidad de los aficionados que no suelen darle demasiadas concesiones al entrenador ni a sus jugadores: no aceptan la derrota como una de las variables del fútbol. Y, aunque parezca mentira, en tierra de Menotti, Messi y Maradona, el fútbol de asociación es contracultural.

Pero siendo positivos, estamos viviendo el proceso hacia un mejor entendimiento de esta -nada nueva- idea de juego. Pongamos el ojo en esta frase de Josetxo Araguistain, ex portero de Real Madrid y Selección Española, y veamos como suena hoy en día: “El mayor enemigo de un portero no es el delantero contrario. Ni los extremos. Ni los centrales. El enemigo de un portero es el balón.” Un poco ridícula ¿No lo creen?

» Mención especial para @cruyffismototal, con quién intercambiamos conceptos que han sido de ayuda para escribir el artículo.


gon

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