ARGENTINA: INCERTIDUMBRE EN EL CAMINO

Colaboración de Luis Santiago (@LuisMenotti78)


Todos los que somos amantes del buen fútbol a nivel mundial estamos y estaremos en deuda eterna con Argentina y somos admiradores de su fútbol y sus futbolistas.

Existen múltiples razones para soportar esta afirmación pero las resumiría principalmente en dos: la primera que el Altar Histórico de los Dioses del Balón lo conforman Pelé, Maradona, Cruyff y ya por méritos propios Messi: mucho que decir el tener ese 50% de representación en semejante póker de elegidos.
La segunda que es el país que nos ha regalado la mente y la visión de un revolucionario de la pelota que no es otro que Don César Luis Menotti; su legado es impagable, así como su forma de ver el juego, sus enseñanzas y los más importante… su afán por hacernos entender y disfrutar del mismo.

Por eso me duele especialmente ver lo que pasa con la “Albiceleste”. Lo que tendría que ser la representatividad extrema de una identidad, un sentimiento, un reconocimiento de estilo, se vuelve cada partido o cada convocatoria en una revuelta de críticas e intereses partidistas donde nadie parece estar contento.

Si a esto se le suma opinar con el resultado final en la mano, el tema toma tintes trágicos.
En no pocos años, las generaciones de chicos que salen de ese país con un talento descomunal y que asombran en Europa son contínuas. Hacer el esfuerzo de tanto viaje transoceánico con la tensión propia vivida en sus equipos para acumular más y más sabiendo que te están esperando para matarte al mínimo fallo no debe de ser fácil.
Decir que que todo es un fracaso porque se pierda un partido después de  fallar un penal o no se acierte media docena de veces desde los 5.5 metros del área pequeña parece un resumen muy pobre para un pueblo tan inteligente y entendido.

En un fútbol como el de hoy en día tan igualado a nivel mundial y en franco crecimiento, no se puede decir que sea una hecatombe el haber sido subcampeón en los dos últimos torneos disputados, teniendo en cuenta además al importancia que supone  el escaparate de un Mundial con 32 selecciones del 2014 y la Copa América de este año.

Las expectativas y las exigencias altas debieran de ser una constante para los más grandes, pero si no se ponen de acuerdo cuánto tiene que pesar eso sobre todo lo demás, puede producir una sensación de vértigo y asfixia que acabe llevando todo a un sin rumbo similar a lo que le está pasando con  la “Canarinha” donde no se descifra adonde se quiere llegar desde las estructuras de base, por qué camino y porqué.

Tranquilidad, reflexión y organización.

Sin eso…nada tiene un sentido.

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