ENTREVISTA: MARTÍ PERARNAU

GONZALO GARCÍA

Martí Perarnau es un periodista y ex atleta español. En esta oportunidad se encuentra presentando su nuevo libro “Pep Guardiola: La Metamorfosis”, sobre el reciente entrenador del Manchester City. No es el primero que escribe, pues ya nos ha deleitado con “Senda de Campeones” (2011) y “Herr Pep” (2014).

¿Cómo ve el cambio que ha hecho Guardiola? (Pues entre la Bundesliga y la Premier hay una brecha muy grande, así igual entre el Bayern Munich y el Manchester City.)

La diferencia es real. Es una diferencia notable, pero él es un hombre que por lo que yo he conocido en estos tres años en Alemania, le gusta plantearse retos diferentes. El Barcelona fue un reto muy grande, porque era un entrenador nuevo, que era el entrenador del equipo filial, es decir que agarrar el primer equipo y empezar a entrenarlo era un gran desafío. Después se fue a un histórico de Europa, un gran equipo, que además lo había ganado todo, y fue otro tipo de desafío, en una cultura futbolistica muy diferente de la suya. Y ahora es otro tipo de reto, por una parte continúa siendo una cultura futbolistica muy diferente también de la suya, y además en un equipo que no es un grande de Europa, no tiene una historia de éxitos continuados como el Barcelona, como el Bayern, por tanto es otro tipo de reto, para mi el más complicado de todos, pero bueno, en el fondo estamos retratando su personalidad: él es así. Es alguien a quien le gustan este tipos de retos.

¿Cree que la obra realizada en Bayern fue más importante que la del Barcelona? Quiero decir esto porque se nota que hubo mucho más trabajo de Guardiola…

Barcelona fue un trabajo, en primer lugar, muy exitoso en cuanto a triunfos, eso es indiscutible. El más exitoso en la historia de ningún entrenador en un periodo tan corto de tiempo, en cuatro años. Fue muy exitoso en cuanto a conseguir la excelencia en una manera de jugar, pero digamos que partía de unas bases que ya existían, que eran las bases de Cruyff, de van Gaal, de Rijkaard: en el fondo, las bases holandesas. También de La Masía, de veinte años de estar jugando de una manera similar, de jugadores que habían nacido en La Masía: Xavi, Iniesta, Messi, Valdés, Puyol, que conocían esa manera de jugar, ese idioma futbolistico. Él consiguió integrarlo todo y alcanzar esa gran cumbre mundial que se alcanzó con el Barcelona. En el Bayern, pues las circunstancias eran totalmente distintas, no existía nada de lo que acabo de mencionar. Era un equipo con una gran historia, con un balance de victorias formidable, con un espíritu competitivo formidable, pero ahí no había jugadores formados en esta manera de jugar, no había una cultura popular que entendiese esa manera de jugar. No había un Messi, que es el gran solucionador de problemas del fútbol mundial; cuando algo no funciona, miras a Messi y a menudo lo resuelve.

Se podría decir que, si bien tenía jerarquía, no era la del Barcelona: no tenía un Messi, un Iniesta, un Xavi…

Para esa manera de jugar, no la tenía. Por tanto tuvo que enseñarlo, y ahí hay que destacar mucho el gran esfuerzo de voluntad de los futbolistas del Bayern, que quisieron aprenderlo. Pudieron haberlo rechazado, podían haber dicho: “bueno, nosotros somos los ganadores del Triplete y no queremos cambiar, no queremos aprender, no queremos nada de todo esto…”, podían haberlo hecho, y sin embargo desde el primer día todos quisieron aprender esta otra manera de jugar. Todos quisieron ser un poco mejores futbolistas. Unos lo aprendieron muy rápido y a otros les costó más tiempo, como ocurre en todos los ámbitos de la vida. Pero es muy de destacar que todos tuvieron la voluntad de querer aprender esa manera, y Pep tuvo que ser mejor entrenador, tuvo que hacerse mejor entrenador. No tuvo un Messi que resolviera los problemas, y tuvo que mejorar tácticamente. Tuvo que esforzarse mucho para enseñar esa manera de jugar, tuvo que incorporar conceptos importantes del fútbol alemán, que para otro tipos de jugadores, como eran los del Bayern, resultaba necesario. Creo que hizo un trabajo realmente muy bueno. Normalmente cuesta mucho decir que algo es mejor que algo, pero no sé si fue mejor trabajo que en el Barcelona, pero desde luego estuvo al mismo nivel que el trabajo realizado en Barcelona. Luego, evidentemente no consiguió tantos títulos ni tantos éxitos como en el Barcelona, eso también es indiscutible. No consiguió ganar la Champions, pero en cuanto al trabajo, para mi fue como mínimo igual al del Barcelona. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, cuando se habla del Bayern, de lo fácil que es que gane la liga…bueno, es tan fácil como que nunca había ganado cuatro ligas seguidas en toda la historia.

Y que tiene un rival que es subvalorado, pero es muy bueno. El Borussia Dortmund, realmente hace un buen trabajo…

Cuando llega, si se miran los cinco años anteriores a la era Guardiola, el Bayern había ganado una liga. Entonces, ése es un cierto parámetro. Llega Guardiola al cabo de dos meses de que Borussia Dortmund haya estado peleado la liga y haya sido finalista de la Copa de Europa, por tanto no estamos hablando de un equipo pequeño, estamos hablando, en ese momento, del segundo mejor equipo de Europa. Y ése es el rival en la liga. Y si se miran los refuerzos económicos, el Bayern se refuerza a lo largo de estos tres años, pero el Borussia Dortmund se refuerza prácticamente al mismo nivel económico. Y sin embargo las distancias se amplían. Los directivos del Bayern, por ejemplo, decían: “Es que a lo largo de la historia, cada vez que hemos ganado una Copa de Europa, al año siguiente nos hemos hundido en la liga”, hay este famoso caso del Bayern de Beckenbauer y “Torpedo” Müller, que llegaron a estar casi en zona de descenso a la liga siguiente de haber ganado la Copa de Europa. Y por ejemplo, dicen, al año siguiente de que Alemania gane un mundial, nunca el Bayern ha ganado una liga, porque la mayoría de los jugadores de la selección eran del Bayern y al año siguiente se producía una descompresión. Ël consigue que al año siguiente de ganar Champions League, el equipo gane Liga, Copa, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes. Gana cuatro títulos. Es decir, le faltan cosas: sí, le falta ganar la Champions, eso es indiscutible. Pero para mi el trabajo está al nivel —el trabajo, no el resultado final— del Barcelona.

¿Cuánta importancia le da usted a que no haya podido ganar la Champions? ¿Es sólo mala fortuna o se debió a algo específico?

Bueno, han sido tres posibilidades. La primera, contra el Madrid, ha sido un error de planteamiento reconocido por él públicamente. Se equivocó al  plantear el partido a pecho descubierto y  lo pagó muy caro. El segundo intento, que es contra el Barcelona de Messi, en un momento en el que el Barça estaba posiblemente en uno de los mejores momentos de su historia, en un estado de forma formidable, el Bayern lo afronta totalmente roto. En el libro explico las bajas que hay en ese momento en el equipo: está diezmado y roto, por tanto es un equipo inferior, que compite muy dignamente, pero que es inferior al Barcelona en ese momento. Y la tercera ocasión, contra el Atlético de Madrid, creo que es sin ninguna duda el mejor partido del Bayern de Guardiola (la vuelta). Es un partido soberbio, un partido que gana. En el que comete un error solamente, que le cuesta el gol —que luego por el valor doble de goles no se llega a la final—, o dicho de otro modo: si a cualquier entrenador le propones, que para llegar a la final de Champions tienes un penalti a favor, que lanza tu delantero más fiable, el hombre que probablemente será máximo goleador de la historia de los mundiales, como es Thomas Müller, y lanzará contra un portero cuyo historial parando penaltis es que ha parado tres de veintiún lanzamientos, todo entrenador firmaría tener esta posibilidad, porque eso significa que muy probablemente llegarás a esa final de Champions. ¿Qué ocurre? Que lanza Müller y Oblak detiene el penal. Y ahí, bueno, no se puede llegar a la final, pero estaba todo muy bien encarrilado, y al final el fútbol tiene esos momentos de azar donde el hombre más seguro falla un penalti.

Sin dudas fue un obra maestra ese partido…

Sí. Yo creo que fue un partido soberbio en cuanto a juego, al desarrollo, a la dinámica, a la presión. Es decir, es un partido formidable, posiblemente al nivel de los mejores dos o tres partidos de Guardiola como entrenador, incluyendo los del Barcelona. La final de Wembley, en 2011 contra el United, la final del Mundial de Clubes contra Santos, y este partido del Bayern contra el Atlético de Madrid serían los tres partidos más soberbios de los que ha podido entrenar (quiero decir, contra grandes rivales).

Con Pep hay un consenso casi unánime de que es el mejor entrenador en la actualidad, son muy pocos los que todavía lo discuten. ¿Qué aspectos reúne Guardiola para ser el mejor?

Yo no sé si es el mejor, porque no sé cómo se mide “ser el mejor”. Una medición es por los títulos, pero incluso los títulos a veces engañan…porque Roberto Di Matteo ganó una Champions League, y digamos que nadie en su sano juicio lo consideraría ese año el mejor entrenador. Yo no sé medir quién es el mejor, ni cómo es el mejor. Y hay grandes entrenadores, a mí el Cholo Simeone me parece un gran entrenador, Ancelotti me parece un gran entrenador, Luis Enrique me parece un gran entrenador, y hay muchos más: Sampaoli, Allegri, Conte, Tuchel, etcétera.
A mi me parece que Pep es un entrenador soberbio, que ha generado  importantes innovaciones en el fútbol, muchas de ellas vienen por ese concepto suyo de ladrón de ideas, de aprender del pasado. Por ejemplo, en este libro mío, menciona a “los Mágicos Húngaros”, a Menotti y a Cappa, a Pedernera, a Juanma Lillo, por supuesto a Johan Cruyff, etcétera. Cuando él comienza a nombrarlos, está explicando un poco su personalidad, ese carácter de ladrón de ideas, de observar cosas que han ocurrido en el fútbol y buscarles usos actuales a cosas que ya sucedieron. Es decir, él nunca invento el falso nueve, lo que hizo fue recuperarlo en un contexto histórico distinto, con un jugador distinto como Messi; y en esta última temporada recuperó la pirámide, el 2-3-5. Evidentemente no fue el inventor, eso ya lo inventaron los de Cambridge en 1880, pero él lo que hizo fue restaurarlo, recuperar esa figura, ese módulo de juego, y ver que en un momento determinado, en 2015, eso podía volver a repercutir. Entonces, lo que sí me parece indiscutible es que Guardiola es uno de los grandes en la historia de los entrenadores que han innovado en el fútbol, que seguramente encontraríamos 6, 8, 10, 12 grandes innovadores, gente que ha impulsado el fútbol, algunos ganando muchas cosas —Cruyff, Sacchi—, y otros ganando muy pocos títulos, incluso alguno no ganó ninguno. Pero todos ellos fueron innovadores importantes, y creo que Pep está entre los importantes.

¿Podríamos decir que es un revolucionario del deporte o todavía es precipitado?

Yo leo a menudo que es revolucionario, y no me atrevo todavía a definirlo así. Igual que cuando le llaman genio. Yo no me atrevo a decirlo. De hecho, en el libro explico que a lo largo de dos libros —tanto Herr Pep como La Metamorfósis— nunca he utilizado el término “genio”, en primer lugar porque no ha terminado su carrera: esperemos a que termine. Cuando pase el tiempo se podrá valorar mejor, como ocurre con todo en la vida. Cuando hay distancia es cuando se percibe mejor. No sé si es un genio o un revolucionario, lo que sí se, es que es un innovador. Entendiendo que innovación en el fútbol significa dar nuevos usos a recursos que ya existían.

Valdano lo había llamado el “Steve Jobs” del fútbol, por esto de que es un innovador constante…

Yo creo que sí. Porque ese tipo de innovaciones de reutilizar cosas que de alguna manera ya existían o que fueron utilizadas en el pasado pero en otras circunstancias, y en este sentido yo sí le veo muy innovador. Revolucionario no sé, porque tampoco sabría como definir que significa ser un revolucionario.

Cambiar paradigmas, tal vez…

No sé si cambió el paradigma, en cualquier caso lo recuperó. Yo creo que a lo largo de la historia ese paradigma ha aparecido y ha desaparecido. Es decir, hay un hilo conductor: La Máquina de River, los húngaros mágicos, el Madrid de Distéfano, el Santos de Pelé, la Holanda de Michels, el Milán de Sacchi, el Barça de Cruyff, el Barça de Pep… Hay hilos conductores, hay cosas comunes y digamos que ese paradigma ha ido cambiando con el tiempo, pero también ha ido desapareciendo y ha vuelto a reaparecer. Y lo que es evidente, es que en 2006, 2007 —que es cuando llega Guardiola al fútbol como entrenador—, Italia ha ganado el Mundial del 2006, con un juego muy italiano, Mourinho está en boga con su Chelsea, con un juego muy de Mourinho. Es evidente que llega Guardiola y con su Barça impone —impone porque domina al fútbol mundial— ese concepto suyo de juego. Eso es indiscutible.

Usted ha nombrado a Simeone recientemente, dice que le gusta su juego. En Argentina se abrió un debate con respecto a la antinomia de Guardiola – Simeone, o Guardiola – Mourinho, sobre qué es jugar bien. ¿Usted tiene alguna postura tomada? ¿Qué cree que es jugar bien?

A mi me parece que Simeone es un gran entrenador, más que su equipo me guste mucho. Yo creo que el gusto es muy parecido a la gastronomia: a algunos le gusta ir al mejor restaurante del mundo donde le dan unas delicatessen, y a otro le gusta comerse un asado y punto. Ahí cada persona es el rey de su propio gusto y no hay mucho para decir. En cuanto a jugar bien, yo creo que también está muy definido. Jugar bien significa, básicamente, jugar de manera coherente con las ideas que tiene el equipo. Las ideas del equipo las conforman, normalmente, el entrenador y los jugadores, y a través de la práctica y del desarrollo de un determinado proceso, acaban haciendo una especie de pacto sobre cómo quiere jugar ese equipo. Y jugar bien significa que ese equipo juegue de acuerdo a ese pacto que jugadores y entrenador han acabado pactando a lo largo de un cierto periodo de tiempo: eso significa jugar bien. Ser coherente y ser eficaz con esas ideas que uno pretende llevar a cabo. Eso es muy distinto a jugar bonito o jugar feo, que pertenece al terreno de los gustos. Hay quienes gustan de que el portero envíe balones a su delantero centro y que lo remate con la cabeza, y hay quienes gustan de que el portero juegue razo a su defensa central y todos sean pases cortos, eso pertenece al gusto. Y ahí cada persona tiene el suyo.
Por otro lado, eso es una discusión muy de periodistas, por lo tanto poco relacionada con el fútbol de verdad, con el juego que desarrollan los jugadores y los entrenadores. A mi me parece que en general, el fútbol es de los equipos, que como he dicho son ese pacto entre entrenador y jugadores, que se desarolla en determinado tiempo. El objetivo en general es conseguir la victoria, que en unos casos es ganar de manera continuada, en otros es ganar para salvar la categoría. El fútbol admite, como cualquier otro deporte, todo tipo de ideas, y que mientras sean honestas y respeten el reglamento, son perfectamente válidas.
Entonces yo creo que el Atlético de Madrid de Simeone juega muy bien, porque juega muy coherente con ese pacto que el Cholo y los jugadores han hecho. Ellos han desarrollado un acuerdo. No el primer día, porque ningún pacto se puede hacer en un sólo día. Pero han desarrollado a lo largo del tiempo una propuesta común entre entrenador y  jugadores, para jugar  de una determinada manera; y el Atlético de Madrid juega muy coherente con ese pacto. Y por tanto, en mi opinión, juega muy bien de acuerdo a ese pacto.

A veces hay una concepción errónea del Atlético de Madrid, porque no siempre juega como lo hemos visto tal vez contra el Bayern Munich en la semifinal, a veces es un equipo agresivo, que ataca, dependiendo del rival cambia mucho…

Pero claro. Es que hay una obviedad en el fútbol que se olvida completamente, que es que juegan dos equipos. A menudo parece que sólo juega un equipo: el Bayern, el Manchester City, el  Barça, Boca, River, el Atlético de Madrid… Y no, a esto juegan dos. Del mismo modo que juegan dos cuando hay un combate de boxeo, y por tanto, lo que hay en cualquier batalla de este tipo es un intento de imponerse al contrario, y eso pues en ocasiones te lleva a determinadas rutas y en ocasiones te llevan a otra. El Atlético de Madrid se enfrenta a un Bayern entrenado por Guardiola, que su idea es ser protagonista del partido, atacar, ser ofensivo y no regalar ni un solo balón, pues el Atlético de Madrid se queda con menos armas y juega de determinadas maneras. Si se enfrenta a un equipo de la cola de la liga española, que le regala el balón, tendrá que jugar de otra manera. El propio Manchester City de Guardiola, esta semana jugó el sábado contra el West Bromwich Albion , en casa del WBA, y lo que hizo fue agarrar el balón y no soltarlo en todo el partido, y dominar y jugar en cuarenta metros —del campo rival. Y cuatro días mas tarde, en su estadio, llegó el Barça, y no pudo hacer eso. Pero no es que no quisiera. Guardiola y sus jugadores querían tener el balón y hacer lo mismo que le hicieron al West Bromwich Albion , simplemente que había otro equipo que era diferente, un equipo como el Barcelona, con Busquets, con Messi, Neymar y Suárez. Eso le ha ocurrido a todos los equipos porque siempre juegan dos.

Menotti plantea un interesante interrogante, diciendo que no tenía en claro si los entrenadores le copiaban el estilo a  Pep por su idea o por su notable éxito… ¿Qué opinión te merece esto?

Diría que por el éxito. Yo creo que el éxito es como la miel, atrae a las abejas. No tengo la menor duda. Hay que ser muy inteligente para ser atraído por una idea y no por el éxito. Es decir, lo que ha hecho Jorge Sampaoli, de acercarse a Juanma Lillo hace un par de años cuando estaba en la selección chilena, y cuando Lillo no había tenido un éxito personal puntual. Acercarse a él por la idea, por el juego de posición, hay que ser muy inteligente para hacer eso, y Sampaoli lo hizo. En general, yo creo que uno se acerca al exitoso mucho más que a la idea.
Pero por otro lado, yo no tengo muy claro que a Guardiola le hayan salido muchos imitadores. No veo muchos equipos que practiquen el juego de posición. Hay alguno, pero en realidad no hay grandes imitadores, y eso ya ha ocurrido con Cruyff, y ya ha ocurrido con Sacchi y su Milan, y ocurrió con “La naranja mecánica”. No hay grandes imitadores de estos grandes equipos, probablemente porque es muy complejo construir ese tipo de equipos, pero si nos fijamos bien, cuando Arrigo Sacchi tuvo su gran éxito con el Milan, no surgieron imitadores. Y yo creo que tampoco surgen ahora con Guardiola. Algunos sí, pero no muchos. Algunos intentan copiar símbolos, algunas cositas, pero lo que es replicar el modelo, construir eso, no veo yo muchos imitadores.

Van más por el espíritu. Es muy difícil copiar fielmente a Guardiola, el trabajo que hace es muy meticuloso…

Sí, esa es una de las grandes dificultades. Es muy dificil copiar. Intentar copiar los efectos es fácil, pero intentar copiar las causas, es muy difícil. Primero tienes que conocer las causas… Y no están al alcance de cualquiera.

¿La metamorfosis de Guardiola se ha dado en todos los ámbitos? Es decir, como persona, en sus planeamientos tácticos…

Sí, básicamente hay tres aspectos donde se produce. Uno es en la dinámica del trabajo; él se ha rodeado por su cuerpo técnico, ha ocupado más tiempo en el análisis de los rivales, al perfeccionamiento de los jugadores —a base de dedicar mucho tiempo en reunirse con ellos, a analizar vídeos conjuntamente, corregir errores, ver las variantes que pueden hacer. En Alemania ha aprendido a ser mucho más eficaz en este sentido, también aprendió que conviene controlar todos los detalles del vestuario: médicos, fisio, nutrición… En este ámbito de la metodología ha habido cambios significativos. Luego hay un segundo ámbito, que es el propio del juego, donde él por una parte mantiene la esencia, ser el protagonista del partido, imponerse en el campo contrario, ser siempre ofensivo, tener el balón, etcétera. Esa esencia no sólo no ha cambiado, sino que incluso es aún más radical, pero por otro lado ha añadido muchas cosas del fútbol alemán: los laterales como interiores, el contragolpe, el juego mucho más vertical, la salida del balón en apenas tres segundos del portero al mediocentro y del mediocentro al lateral derecho, el juego por los extremos, los centros al área, las llegadas de los jugadores de segunda línea; es decir, que ha enriquecido mucho el catálogo de juego. El catálogo táctico. Ha utilizado 23 módulos de juego, diez salidas de balón…es decir que ha ampliado mucho su catálogo, ha roto un poco el dogma del Barca y pues, es mucho más rico en ese sentido. Y luego, el tercer aspecto, es el personal; Alemania le ha influido mucho porque ha sido su primera experiencia en el extranjero, con una cultura futbolistica, con un idioma distinto, todo lo normal cuando uno se va al extranjero, que las cosas son  más difíciles que cuando estas en casa y todo eso le ha hecho madurar también. Es decir que en los tres ámbitos yo creo que hay un cambio significativo.

∇Δ

«Los 5 penales de FÚLBO»

Un jugador: Xavi Hernández

Un DT: Rinus Michels
(No diré Guardiola porque sería contradictorio con lo que he dicho antes de que se esta formando)

Un equipo: El Barca de Pep, el “PepTeam”

Un partido: Brasil 1 – Alemania 7, Copa del Mundo 2014.

Una frase de fútbol: “Jugar al fútbol es muy sencillo, pero jugar un fútbol sencillo es la cosa más difícil que hay” Johan Cruyff.

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