¿Y EL JUGADOR?

GASPAR VALLECILLO

Si nos hemos olvidado de la pelota, el jugador ha sufrido del abandono también, es una imagen nostálgica que vive en nuestro recuerdo. Es el medio, el recurso, las formas, el juego y los goles; es todo. Pero todo fluye y nada influye, el jugador está ahí pero como un fantasma, coexiste con el balón, con el juego; pero se diluye rápidamente en una melcocha¹ de sabores y sentimientos.

Para que el fútbol viva, se ocupa de todos, se necesita que cada intérprete haga bien su parte, desde el directivo, hasta la madre que entiende la pasión de su hijo. Y pasarnos por alto al jugador me parece un irrespeto, el más grande de todos, una falta de conciencia humana, porque el jugador es vulnerable (como cualquiera) en sus fracasos, ahí es cuando el jugador es atacado.

El jugador pasa por un proceso de formación; en algunos países no se desarrollan, el que juega fútbol se hace o debe hacerse profesional muy temprano, desde antes de saber que el juego es una toma de decisiones constante. El jugador juvenil muchas veces debe rendir el doble, en algunos casos se le exige en el colegio y en el entrenamiento, se va formando con la intención de llegar, donde algunas veces no llega.

Cosas van y vienen, pero el jugador debe ser respetado porque sus decisiones basadas en el entrenamiento o no, son acciones que se toman en microsegundos por la intensidad del juego, entiéndase intensidad como alta concentración mental y física. Los análisis que se hacen carecen de afecto, de sentido común y se le tilda al jugador por su primera intervención, sin analizar el por qué, el cómo y el cuándo.

Cuidado cuando se escriba del jugador pensando que es perfecto, un robot, un superhumano, un superdotado. En casos hay lagunas formativas, se le exige porque siempre se quiere ganar, como sea; menudo problema. Eso es caos, se olvidan las formas y los jugadores crecen pensando en la victoria como proceso, no como objetivo, se le coarta su libertad de pensamiento y movimiento, técnicos que prefieren lo seguro que la creación.

El jugador es más que un hombre intentando interpretar el juego de pelota, por eso Menotti hace referencia a su “yo futbolista”. La mayoría de los jugadores en los países latinoamericanos crece en la pobreza social, en situaciones adversas a un crecimiento sostenible y posible. A muchos se le sobrestima y se le engaña, se juega con él, se piensa que es un elemento más del mercado.

Pero el jugador es el fútbol.
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(1- Dulce de panela fundida que se soba y da forma mientras está aún caliente.)

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