EL FRACASO DEL PERIODISMO DEPORTIVO

LEANDRO MOSCARDÓ

Más allá del rendimiento de la Selección, el Mundial de Rusia confirmó el papel indigno de buena parte de nuestro periodismo deportivo, transformado en pantomima del entretenimiento, factor de confusión y fuente inagotable de atropellos.

Pasa un nuevo Mundial en el que no conseguimos el sueño acaso imposible, y otra vez los argentinos repetimos la dificultad que supone -en comparación con los equipos europeos- la realidad de tener a los jugadores desperdigados por el mundo, jugando en diferentes equipos, y no poder construir un proyecto. En comparación con España, cuya columna vertebral son Real Madrid y Barcelona. O con Alemania, que suele tener gran parte del equipo jugando en la Bundesliga.

En el caso del último ciclo argentino, a esta dificultad podemos agregarle otros condicionantes propios del contexto. Recordar primero los descalabros dirigenciales. Segundo, que pasaron tres directores técnicos. Tercero, que -en parte determinados por eso- pasamos una Eliminatoria en la que casi quedamos afuera. Y cuarto, que el ciclo de Sampaoli arrancó a un año del Mundial, sin la posibilidad de hacer ensayos durante esas Eliminatorias -por el momento de urgencia en que el entrenador tomó al equipo, donde cada partido era un calvario-, y con muy pocos amistosos después. Bueno, si tenemos en cuenta ese contexto, entonces podemos entender que la proeza de construir una identidad de juego que nos permitiera pensar en ganar la Copa del Mundo en Rusia era poco más que un deseo romántico.

Pero algunos grandes medios deportivos del país no quisieron verlo, y luego de aquella agónica clasificación contra Ecuador gritaban desaforados que íbamos al Mundial a conseguir la victoria, con los mismos argumentos exitistas e inocentes del hincha que nada analiza. Y fue durante el Mundial, cuando pasó lo que evidentemente iba a pasar, que los mismos periodistas pidieron la cabeza de jugadores y cuerpo técnico. Una vez más, sin más análisis que el plateista que putea al equipo y se retira del estadio faltando cinco minutos.

Y entonces, hablan de fracaso, desconociendo cada uno de los factores que nos trajeron hasta acá, olvidando que el fútbol es un juego donde perder es una posibilidad y que requiere de mucho trabajo de preparación previa, que todo ciclo necesita tiempo para probar estrategias. Fracasando en su papel de periodistas, abrazaron definitivamente el rol de monigotes televisivos. Flavio Azzaro, aquel de “yo me la cogía”, pidiendo la renuncia de Lionel Messi. Sus compañeros: Diego Díaz, Hugo Balassone, Marcelo Palacios, haciendo ese nefasto minuto de silencio después del partido con Croacia. ¿Qué es lo que lleva a la programación de TyC Sports a tener semejante banda de personajes en un programa de televisión? ¿La lucha por el rating? ¿Tan estúpido es el argentino medio, que le presentan un show de tales características? ¿Merecemos ese periodismo deportivo? ¿Nos gusta?

Horas del partido de haber perdido nuestra Selección frente a Francia, el diario Olé anunciaba que “se abría el debate” por la continuidad de los históricos. Escondiendo que son ellos mismos los que promueven tal debate. Y hacen encuestas -una marca de la casa- para que la gente vote si el técnico debe continuar en el cargo, sobre si el Mundial de la Selección fue bueno o malo, sobre si es el último torneo de Messi. Salvo algún análisis de Diego Macías, Olé nuevamente dictaminó desde la platea.

Pero no todo el periodismo deportivo se olvidó de hacer periodismo. Si buscamos alguna propuesta rescatable de un medio en el conjunto de su programación, vale destacar la propuesta de La Televisión Pública, donde durante los vaivenes del equipo en el torneo, Latorre, Vignolo, Macaya Márquez y compañía buscaron encontrar conceptos que arrojaran algo de luz al espectador para entender qué era lo que estaba sucediendo, tanto en las transmisiones de los partidos como en los programas que condujeron. Misma lógica de trabajo que encontramos en Maratón Mundial, el programa conducido por Daniela Katz.y Germán Berghmans. También es bueno marcar como aportes interesantes en los análisis del mismo Diego Latorre y Juan Pablo Varsky en La Nación Deportes.

Por supuesto, puede gustarnos o no el trabajo de Sampaoli. Podemos estar en desacuerdo con la conformación del equipo y la histeria que caracterizó a la búsqueda táctica. Pero el rol del periodismo exige ir más allá de lo que todos los argentinos vemos. Y ese ir más allá nos obliga a examinar el contexto en el que llegó Argentina. Porque el mes y medio que tuvo Sampaoli previo a la Copa del Mundo, es el mismo mes y medio que tuvieron Tabárez o Löw. Pero los directores técnicos de Uruguay y Alemania hace doce años que dirigen a sus equipos. Y la Francia que nos derrotó tiene a Deschamps en su banco de suplentes hace seis.

Pero parece que en Olé y en TyC Sports creían que Sampaoli podía construir un equipo competitivo en menos de un año, agárrandolo como lo agarró, después de todo lo que había vivido nuestro grupo de jugadores. A ver, creo que Sampaoli no supo aportar claridad en ninguno de los aspectos en que un entrenador debe hacerlo. No tuvo eficacia ni convicción en sus decisiones, no aportó tranquilidad ni confianza, no pudo lograr una idea clara de juego, y menos convencer a sus dirigidos de esa idea. Pero, una vez más, son pocas las voces que se preguntan en qué contexto intentó lograrlo. ¿Esto significa una defensa del DT? No. Simplemente es un intento por comprender los condicionantes que determinaron en gran parte la performance de Argentina en Rusia.

Sería bueno que el periodismo deportivo, ese periodismo supuestamente especializado en el análisis del deporte y los factores que lo determinan, se enfocara en cumplir su rol con seriedad y buena fe. Sería un aporte interesante al debate que necesita el fútbol argentino. Pero para que ese debate pueda darse, es necesario un recambio. ¿Hasta cuándo tendremos que soportar el circo mediático propuesto por TyC Sports? Así como se pide un recambio en el equipo nacional de fútbol, es todavía más patente que necesitamos de manera urgente un recambio de periodistas. Porque con lo que presentan algunos grandes medios, no escuchamos más que gritos de esos plateistas que se van cinco minutos antes del final del partido. Y eso no hace más que echar combustible en el incendio de nuestro fútbol.


Más de Leandro Moscardó en http://losanormales.com.ar/.-

3 comentarios en “EL FRACASO DEL PERIODISMO DEPORTIVO

  1. Nicolás valetti tenés razón, pollo Vignolo de la pasó tirando mierda a todo el cuerpo técnico… Lo demás impecable, estoy muy de acuerdo

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  2. Concuerdo en casi todo, salvo la parte donde crees que Vignolo trata de dar luz, y es este preciso instante después del partido Bélgica – Japón , lo único que intenta hacer es instalar el despido de sampaoli

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